Rebeca e Ismael

17th April 2020 - Boda - Comments -

Algo muy bueno que tiene este trabajo, es que siempre aprendes algo de las parejas que fotografías.

Siempre te llevas una parte buena de ellas, y Rebeca e Ismael me enseñaron una gran lección.

Toda pareja, como es de esperar, quiere que el día de su boda sea perfecto. Pasan meses imaginando cómo será ese gran día, que pensarán los invitados del vestido de novia, de la decoración, si les gustará o no. Pero sobre todo, siempre imaginan que nada va a nublar su gran día, y mucho menos que el día de su boda va a llover como si del juicio final se tratara.

El día de la boda de Rebeca e Ismael, llovio, y no poco. Las rachas de aire eran increibles y a ello se añadía una intensa lluvia que no cesó desde el día anterior. Cuando iba a casa de Rebeca, imaginaba que seguro que ella no había pensado su gran día así, seguro que había imaginado que iba a celebrar su gran día con un sol enorme, con una ceremonia civil en el precioso cesped de la clariana, pero no iba a ser así. De camino a su casa, pensé muchas cosas no sabía que me iba a encontrar, a ninguna novia le hubiera gustado ese día lluvioso, de frío y con una aire increible.

Pero cuando entré a casa de Rebeca, me encontré todo lo contrario a lo que esperaba, ella le dió la vuelta, no era el día que ella había imaginado, no iba a lucir un sol increible, ni se iba a poder casar encima de aquel cesped verde, pero era su día. Así que llegó a la ceremonia, totalmente distinta a la que había imaginado con una sonrisa en la cara que mantuvo durante todo el día.

Receba e Ismael, me enseñaron una gran lección. Lección que estoy aplicando estos días ¿quién se iba a imaginar que viviriamos una pandemia en plena temporada de bodas? ¿qué novia iba a imaginar que tendría que aplazar su boda por el Covid-19? nadie. Pero la lección que ellos me dieron ese día, me hace planterarme hoy, que siempre puedes darle la vuelta a las cosas, que toda cosa mala tiene su parte buena, y que siempre sale el sol y con el,  el arcoíris. Que todo esto pasará, y todas esas novias que han tenido que aplazar sus bodas, podrán celebrarlas con mucha más ilusión que antes, y con muchas más ganas de abrazar, besar y bailar.

Nunca se puede cambiar la dirección del viento, pero sí la orientación de tu vela.

 

 

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